1 oct. 2005

Hacia la Construcción de una Agenda de Investigación y Acción


Aj Kaanbal Miatsil
* Genner de J. Llanes Ortiz [1]

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Breves antecedentes.― Como parte del proceso de discusión hacia la construcción de la red de exbecarios del IFP México, me he ofrecido como voluntario para animar las conversaciones en torno al tema de los proyectos multidisciplinarios interculturales. El nombre de esta "línea de acción" se fue conformando a partir de los encuentros y desencuentros que un cierto número de exbecarios hemos tenido prácticamente desde el inicio de la beca.

Al respecto recuerdo que durante la etapa de Entrenamiento Pre-Académico en el CEFEJ, fueron innumerables las veces que en corto, algunos de los becarios y becarias expresamos la idea de combinar nuestra formación y experiencias comunitarias y profesionales para resolver problemas concretos en nuestras respectivas regiones. Por lo menos, decíamos en ese tiempo, sería bueno permanecer en contacto para intercambiar los conocimientos adquiridos en nuestros caminos diversos como profesionistas indígenas.

Posteriormente la idea tuvo visos de concretarse cuando un grupo de becarios y exbecarios coincidimos en Oaxaca durante el 3er. LSJ Institute. Sin embargo y por razones distintas, tanto personales como profesionales, no pudimos concretar el intercambio académico. Pero la idea no se ha alejado de nuestras mentes y corazones, y se va reiterando cada vez que algunos de nosotros y nosotras, los y las más afines quizás en lo social, político y académico, volvemos a coincidir en cualquier espacio de trabajo.

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Algunas ideas-base.― Como lo ha expresado en su anterior comunicación el suku'un (hermano) triqui Zósimo, nuestra trayectoria y formación, tanto en la comunidad como en la academia, nos colocan en una suerte de posición híbrida (o también diría Celerino en tono festivo, de "indígenas posmodernos") en la que somos una especie de puente entre dos mundos, el de la academia y de la sociedad nacional, por un lado, y el de la cultura y mundo indígena de nuestras comunidades. Esta situación, si bien representa para muchos una situación difícil de resolver en lo personal, resulta para otros una oportunidad significativa para articular una mirada y un tipo de trabajo distintos al de otros actores sociales que también intervienen en nuestras comunidades: investigadores, burócratas, religiosos, ONG's, entre otros.

Los contactos frecuentes y el sabernos en la misma línea de pensamiento e intención deberían bastar para poder aliarnos en una Red que apunte a la construcción de una agenda común. Sin embargo, me parece necesario reconocer que las diferencias y desconfianzas han sido más frecuentes en nuestros encuentros "cara a cara". Creo reconocer varias causas de esto y de antemano descarto que se deba a la incapacidad de nosotros los indígenas para asumir el reto de otras diversidades: la de pensamientos políticos, la de perfiles profesionales, la de los regionalismos, por mencionar algunas (y por el momento dejaré de lado este tema).

Por lo tanto, creo que esta lista de discusión debería servirnos para encontrarnos a partir de un planteamiento que nos permita comunicar las diferencias que nos unan: "Yo, antropólogo, qué puedo aprender del abogado, del ingeniero, del lingüista. Yo, maaya wíinik, qué puedo compartir con el purhépecha, con la hñahñú, con el bats'il winik." La clave me parece podría ser la configuración de una agenda política y epistemológica intercultural que nos lleve a impulsar las aspiraciones de vida buena de nuestras comunidades, y que se exprese concretamente en foros de discusión académica, en proyectos de vinculación y colaboración entre los exbecarios, en proyectos de investigación y acción impulsados en distintas regiones, en intercambio de conocimientos, de teorías y de experiencias en la búsqueda de un futuro mejor. Aquí me estoy basando en varios supuestos que explicaré enseguida.

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La importancia de lo político y lo epistemológico.― En mi anterior comunicación [2] expresaba una serie de puntos de vista sobre la "interculturalidad" o el "diálogo intercultural ", nociones que poseen promesas y fronteras aún por aclararse. Por otro lado, el debate sobre la "interculturalidad" en cierta forma se ha convertido en un espacio para la discusión y la articulación de esfuerzos para incluir la diversidad cultural en distintas agendas. Como bien señala en sus comentarios el suku'un Rodolfo, existen varias dificultades prácticas y teóricas para que el discurso de la interculturalidad se exprese en la realidad como justicia y democracia. En otra comunicación trataré de responder a sus interesantes preguntas y comentarios desde mi perspectiva como Aj Kaanbal Miatsil.

Me gustaría ahora aclarar la posición que defiendo en el sentido de que para que se construya la interculturalidad en el contexto actual de nuestro país, es necesario tener presentes sus dimensiones políticas y epistemológicas. Ninguna "interculturalidad" o " diálogo intercultural" es posible sin incorporar la cuestión política, es decir, la que se refiere a la desigualdad en la posibilidad otorgada o en la capacidad adquirida para tomar decisiones y hacerlas valer en el concierto de la vida social. A lo que me refiero con esta larga definición, es a la necesidad de que la interculturalidad sea construida teniendo como marco de referencia la lucha de los pueblos indígenas por el derecho a la auto-determinación.

Aquí la cuestión política se empata con la cuestión epistemológica y es que hasta nuestros días, junto con el colonialismo interno en lo político, el rasgo más persistente en la relación del Estado con los pueblos indígenas ha sido el eurocentrismo académico . Este se ha expresado en la vida de nuestras comunidades entre otras cosas en el menosprecio hacia las formas propias de conocimiento, en la relación instrumental entre los investigadores y los pueblos indígenas, en la "objetivación" de nuestras culturas y nuestras luchas, en la folclorización de las tradiciones, o (y quizás en un sentido más positivo pero igualmente pernicioso) en la romantización y esencialización de nuestras identidades.

En un sentido más general podríamos decir que los pueblos indígenas hemos "sido estudiados" por los demás pueblos de nuestro país y del mundo como "cosas", o cuando menos, como "menores de edad" que carecen de la capacidad de articular sus propios conceptos, categorías y argumentos científicos. Los investigadores llegan a las comunidades, contratan informantes, levantan encuestas, recogen muestras, hacen entrevistas, y cuando se van jamás se les vuelve a ver por aquella comunidad. Sus libros y/o artículos, aún cuando no derivan en un riqueza económica, sí los convierten en "expertos" autorizados para hablar sobre otros pueblos, sobre sus aspiraciones y sus luchas, con las que rara vez están comprometidos y que por otra parte si "comprometen" (es decir, ponen en riesgo) cuando hacen comentarios "objetivos" o "desinteresados" enmarcados en la moda académica o teórica del momento. Uno de los riesgos más grandes que precisamente tenemos como profesionistas indígenas es reproducir esta relación desigual y subordinante con nuestros propios pueblos.

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Hacia la construcción de una agenda indígena.― La teoría y la academia no tienen porqué ser alienantes pero requieren de una nueva agenda, es decir, necesitan redefinir sus prioridades y objetivos en función de los proyectos de vida buena de los pueblos indígenas. Esto es algo que otros pueblos indígenas están intentando en otras latitudes como en Canadá, Nueva Zelanda y Australia, por mencionar sólo algunas de las experiencias más significativas. Lo que ese horizonte demanda en términos de participación es la discusión e integración de estas prioridades de investigación y acción en una amplia red que acepte el reto de la pluralidad de vías hacia la autodeterminación y la vida buena [3].

Un primer paso para esto sería tratar de comunicar ideas y experiencias que hayamos desarrollado, tanto en el campo de la investigación académica como en la promoción del desarrollo, en la defensoría jurídica de nuestras comunidades, e incluso en la militancia política junto a las organizaciones indígenas. De esta manera, podemos tratar de identificar diferencias y similitudes en nuestra manera de definir los problemas y las soluciones (lo cual me parece importante para no actuar ingenuamente en el entendido de que todos pensamos lo mismo). El siguiente paso podría ser reflexionar críticamente a partir de estas experiencias sobre la metodología empleada, tratando de distinguir la relación de sus objetivos con los intereses de la comunidad o pueblo acerca del cual se ha tratado. A partir de esto, se podría intentar articular un listado de lo que aún hace falta, de lo que necesita aún ser explorado académica y profesionalmente desde una perspectiva indígena.

Me parece que con esta perspectiva como base podemos avanzar en la animación de una Red de Académicos y Profesionistas Indígenas que con su trabajo teórico y práctico en distintas áreas y regiones contribuya a fortalecer los proyectos y aspiraciones de los pueblos, quienes deberán ser en todo momento los protagonistas y orientadores de estos esfuerzos. Si esto puede llegar a convertirse en un Centro Indígena de Investigación y Acción Intercultural, deberá definirse a partir del trabajo y las opiniones de todos y todas.

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Con estas reflexiones y propuestas me gustaría sentar las bases de la discusión hacia la Red de Exbecarios del IFP México. Sirvan las diferencias para hacer más amplia la mirada y que haya espacio para que las palabras distintas abran caminos para la libertad, la justicia y la democracia.

Mérida, Yucatán; 30 de septiembre de 2005.


* Aj Kaanbal Miatsil: "el que aprende de la cultura/sabiduría", y que yo traduzco como "antropólogo maya". Sobre otras connotaciones y sentidos de la expresión ver: http://tsikbaloob.blogspot.com/2005/09/ser-un-aj-kaanbal-miatsil.html

[1] Candidato al Doctorado en Antropología Social por la Universidad de Sussex, Reino Unido. Oriundo de Ticul, Yucatán. Desde 1994 participa en proyectos de investigación y acción junto a ONG's y organizaciones indígenas de los tres estados de la Península de Yucatán. Correos-e: G.Llanes-Ortiz@sussex.ac.uk, aj_kaanan@yahoo.com.mx, y tsikbaloob@gmail.com . Página personal: http://tsikbaloob.blogspot.com

[2] "México: interculturalidad y democracia", que se puede consultar en la siguiente dirección electrónica [ http://tsikbaloob.blogspot.com/2005/09/mxico-interculturalidad-y-democracia.html].

[3] Al usar la expresión "vida buena" estoy concientemente evitando usar el término "desarrollo", demasiado cargado de connotaciones modernizadoras y ne-colonizadoras.

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